Monday, June 27, 2005

La que cayó del cielo


El sol caía despiadado, gentuza por todos lados, el cholo se adelanta y ella queda atrás.

Su mirada se iza sobre las miles de cabezas y lo confirma: chusma y más chusma.

Ese día nadie se cruzaba en su camino, sólo el cholo, que de cuando en cuando apresuraba el paso- quería volver a Palacio a bañarse bien.

Entre tanto barullo, una ‘quien sabe quién’ (la periodista de diario La República, Fabiola Noriega) voló por los aires. El responsable: el agente ése, el cuerpón. El cholo cierra los ojos: “yo no vi nada, yo no vi nada”

Noriega vino a quejarse, pero: “no estoy dando declaraciones” y punto. Sin embargo, ‘ella’ venía atrás: Eliane sí da declaraciones. Le encanta.

Su deseo de hacer noticia y estar en las primeras planas sobrepasa los límites de la cordura. Recordemos cuando recibió la nacionalidad peruana. Exigió que la entrega de la carta de identidad se realice en medio de una lujosa ceremonia. Así, un simple, común y aburrido trámite burocrático causó más revuelo que Maju y el chismoso de su doctor.

Pero las palabras que Eliane pronunció esta vez fueron descomunales y, ahora con justificación, merecen una echada de ojo.

“¡Qué pena!”

A Eliane le aflige algo, ¿Qué pasará en su interior? Allí donde no podemos ver y quizá reine la soledad. Y es que cuando los estrógenos se van, se van.

Pero esto es tan sólo una falacia que valía la pena mencionar. La verdad, me importa un ‘Inti’ el climaterio de Eliane.

El significado real es más burdo. Con esta frase, Karp puntualizó que le importaba más la vida de la hormiga que hacía un segundo pisó con su chancleta, que los reclamos de Noriega. (Por cierto, llamen una ambulancia, la hormiga está grave)

“¿Qué vas a hacer?” “¿Vas a llorar?”

Sí, como los bebés cuando se hacen popó. Así de pobres e indefensos cree la ‘señora’ que estamos todos. A nadie se le puede permitir tal grosería. A un adolescente malcriado se le quita con una cachetada, a un marido borracho con un balde de agua fría, ¿a Eliane?

Karp siempre creyó ser la "gringa" inteligente, sabía, bella y radiante que por milagro Dios dejó caer del cielo-¿o la mandó en avión?-para conducir a los peruanos a la tierra prometida. ¿Se cayó? qué alguien la ‘recoja’ pues. Después se lava las manos.

“Llora pues, te va hacer bien”

Ya ni qué decir. Lloremos todos, ella es nuestra Primera 'Dama'.

Alguien por ahí (el mismo Gustavo Gorriti, director de diario La República) comentó que es un incidente feo, pero no grave. ¿Feo? feo es Toledo. Sin duda que la ocurrencia de Eliane es grave.

Las palabras de doña Karp retumbaron a los oídos del mundo. La poderosa AFP (AGENCE FRANCE-PRESSE) fue tan solo una de las gigantescas redes de información que se encargó de difundir a los cuatro vientos aquella barbaridad. Esta vez, figurar entre las prioridades informativas de los monopolios de la información internacional no es un orgullo para nadie. A esto se le suma la incomodidad generada en la prensa, el pueblo y bueno, a mi madre que no le hizo gracia.

Pero Eliane ya está en Palacio, quizá sumergida en espuma celestial-el cholo la debió invitar a compartir el baño. Pero dejémoslo ahí, no querrán seguir imaginando.

Y si ahora no encuentran razones para no llorar como lo sugirió Eliane, esto los puede animar: la ambulancia llegó a tiempo.


Para enterarse de la noticia: http://www.larepublica.com.pe/noticia_cs.jsp?pIdNoticia=43756&pId=5&pIdTipoNoticia=-

Thursday, June 23, 2005

‘Badman Inicia’

Con 134 millones de dólares en el bolsillo, sus viejos cómics sobre el escritorio y Christian Bale dentro de un caluroso traje oscuro, el director inglés Christopher Nolan se aventuró a despertar al único murciélago con mayordomo.

Después de la mítica número uno de Michael Keaton y Tim Burton, Batman Returns, Batman Forever y Batman & Robin caricaturizaron a nuestro murcielaguillo, haciéndolo cada vez más vacío, sin embargo, reconozco, más atractivo-Michelle Pfeiffer, Nicole Kidman, Uma Thurman, Alicia Silverstone, Chris O’Donnel- a los ojos.

Esta vez, Christopher Nolan prometió-aunque suene feo- volverlo hombre. Escarba en lo profundo del mítico héroe del Cómic y encuentra a un común y melodramático personaje. Bruno Díaz ahora tendría un subconsciente lleno de dudas y disputas morales. Como lo tienes tú, yo y Harry Potter.

El director (a quien aplaudo por Memento) intenta ir más allá del enmascarado y su nueva y desconcertante facultad de volar; quiere contar con profundidad una psicología particular, para lo cual hacía falta la impecable actuación del inglés Christian Bale. Pero siguió haciendo falta.

No puedo dejar de compararlo con lo que intentó Sam Raimi en Spiderman; donde no se discute que Peter Parker (Tobey Maguire) era un muchacho común y corriente, con los mismos e incluso más problemas que nosotros-bueno, con una afición por trepar paredes, pero quién le da importancia a eso.

En el Hombre Araña, Raimi utilizó su relación con Mary Jane (Kirsten Dunst) para establecer una analogía más que sencilla con el hombre frustrado de todos los días. “Te comprendo Peter”.

En Batman Inicia, Katie Holmes es un adorno que apenas tiene sentido. Con una actuación apropiada para una serie de adolescentes a-críticos, pero reprochable para cualquier otra cosa de este mundo, la joven demostró que tiene poco más que cara bonita, y aún así intentó ponerle el tono rosa a la historia. ¡Pero si en el mar hay muchos peces!

Michael Caine como el fiel Alfred y Morgan Freeman interpretando a Lucius Fox fueron sin duda un atino para Nolan. Sin embargo, Cillian Murphy aparece y nos recuerda que nada puede ser perfecto.

Interpretó al trastornado Dr. Crane-no el de la serie de la NBC; otro más loco-pero se quedó en las intenciones. Bueno sí, Murphy logró trasmitir algún tipo de desviación mental, pero dudo que haya sido el tipo de desviación que el director buscaba.

Liam Neeson es Liam Nelson, y aunque el papel de Henri Ducard no le queda perfecto, por tercera vez, es Liam Neeson.

Respecto a lo visual, no es la mejor Ciudad Gótica que haya visto, pero en general, la fotografía y algunos efectos especiales son bastantes plausibles. Pero vale la pena mencionar que Christian Bale hizo demasiado ejercicio para la película. Quizá nadie le dijo que no llevaría el traje ‘entallado’, sino uno con pectorales, bíceps y abdominales pre-fabricados. Vaya decepción para el pobre. Con lo caro que están los gimnasios hoy en día. El resultado fue un Batman que parecía batimóvil. Pero en cuestiones de estética, cada cual con sus gustos.

Obviando actitudes demasiado ‘armadas’ en su interpretación de Batman que pudieron ajustar perfecto con Robocop, y las miles de veces que Bale no se creía lo que decía, digamos que hizo lo que pudo. Y al parecer, a muchos les gustó. Yo simplemente lo disculpo… ¿lo disculpará Nolan?

Si lo tuviera que resumir, ‘Batman begins’ trata de cómo Díaz se animó a ponerse el disfraz y salir a balancearse por los edificios colgado de sus telarañas. Nolan, ¿Esta bien así, no?

Pero vamos, reconozco que el guión no cayó en lo mismo de siempre. Esta vez, el negro de la película no se murió. Aplausos y muchos más aplausos. ‘Eso es originalidad’.

Thursday, June 09, 2005

¡¡¡Gooooool!!!

¿De quién, de quién? pregunté en un instante de obvia estupidez. Pero la ingenuidad se esfumó con el segundo y los otros tres cambiaron de un solo porrazo mi percepción de tan vanagloriado deporte. Y es que el partido Perú-Colombia es una cachetada que dolió hasta al más apático.
Recuerdo que esa tarde estaba aburrido en mi sala cuando comenzó el juego. Mi padre arremetió contra todos y se instaló frente al televisor junto a mi hermano, colonizando así la que llamaría después la sede de la decepción. Ya que el aburrimiento del día lo merecía, fui a recostarme en mi cama y echar un ojo de vez en cuando al partido.

Un tal Luis Gabriel Rey remató un tiro libre y abrió la penosa cuenta a los 29 minutos. El volante de un equipo que no era el nuestro aumentó la marca a los 55; Juan Pablo Ángel, como algo que merece un hombre de tan sacro nombre, logró el tercero a los 58; el cuarto llegó a los 75 y Edixon Perea, al que deben gustarle los goles en serie, cerró de cabeza a los 78.

A simple vista, sin recurrir a la poca matemática que aprendí en el colegio, llegamos a los 3 míseros minutos de diferencia entre vergüenza y vergüenza. Tomando en cuenta las --- que mide la cancha de fútbol, 3 minutos es lo que demora ir de un lado al otro. Sin duda el único esfuerzo que tuvo que hacer Colombia fue trotar.

Ante 9 000 espectadores en el Estadio Metropolitano de Barranquilla y ante el resto de miles que perdimos el tiempo frente al televisor o la radio, el equipo peruano derramó sangre, tanta que pareciera haber teñido por si sola el uniforme de la selección.

A la mañana siguiente, los “Colombia aplastó 5-0 a Perú en Barranquilla” y “Colombia no tuvo la menor piedad” adornaron a modo de bandera la prensa colombiana. Radio Caracol, Antena 2 y El Universal fueron algunos de los orgullosos responsables de la sutileza. Pero no se podía esperar otra cosa, debemos esconder las cabezas cual avestruces.

Pero no hay peor ciego que el estúpido. Aún así, con un aplastón de cucaracha, algunos repiten, como si hubieran despojado de significado las palabras: “¡Si se puede!”. Pero ya ni siquiera los trillados ‘números’ a los que tanto recurren los comentaristas deportivos nos pueden hacer el milagrito.
Uruguay cerró la cortina del teatro con un empate que por lo menos nos dejó un sabor a nada.
Con una sensación extraña en el estómago, afirmo que el fútbol en el Perú no es más que una mediocridad pública, por lo menos hasta que preguntar de quién fue el gol deje de sonar a payasada.
Rbn's

Tuesday, June 07, 2005

Momentos Incómodos

Me llegó un mail de esos que suelo pasar por alto, de aquellos que apenas miro de reojo y elimino de inmediato. Este parecía responder al modelo acostumbrado: numerosos correos cargados como destinatario y un mediocre intento de título persuasivo al frente. Pero era uno que hablaba de Dios…esos que intentan evangelizar por Internet. No sé si usted se detiene a leerlos, yo paso de largo, aunque no dejo de inmovilizar el ‘mouse’ en “eliminar”, pensando en cliquear o no. 'Clic', ya está.

Supongo que muchos pasan por lo mismo; pensando, escuchando esas vocecillas interiores que te reclaman. Mmm…bueno, ‘Dios Dios’ no es. Pero podría ser que esté mal desechar un correo hecho por un simple mortal que no encontró mejor pasatiempo que escribir palabras que más que afirmar tu fe ponen en duda tu poca religiosidad. No lo sé en verdad.

Está igual de mal, creo, que no levantar las manos al rezar el padrenuestro. Tan igual que no persignarse al pasar frente a una Iglesia, aunque todos los que te acompañan lo hayan hecho.

Siendo así, debo hacer las cosas mal más que seguido. En lo personal, a veces me persigno, a veces no. Pero especialmente dejo de hacerlo cuando ellos lo hacen. Me explico: suelen ocurrir veces en que un buen grupo de gente cruza frente a una parroquia, todos en su mundo. Nunca falta quien voltea de improviso y levanta la mano a la frente y luego al pecho, en el acto dos o tres más hacen lo mismo, nerviosos ante su torpeza y esperando que el resto los imite. Varias veces he cedido, lo admito, pero me siento mejor evitando ser uno de ellos.

A veces me huele a signos de responsabilidad social más que religiosa. Cómo si persignarte te diera el visto bueno ante quienes realmente no importan.

Si no eliminara el mensaje de mi correo electrónico y lo reenviará me estamparía el ‘correcto’ en la frente quizá. La pregunta es cuánto vale para mí esa aprobación. Creo que Dios trata y va mucho más allá de simples simbolismos que utiliza la gente a diario para acusar y condenar al otro.

Me recuerda una película que vi este verano, muy mala por cierto. En ella el fanatismo religioso estaba de moda, y no enaltecer tu fe te hacía un completo “Loser”. Creo que cada uno tiene su forma de ver las cosas, y si uno está convencido por dentro de algo, no tiene porqué probarlo ante los demás; bueno, por lo menos no ante ellos. Es sólo entre El y yo.

Mientras escribía esto me llegó otro correo. Era el mismo de hace unos minutos. Aún tengo el ‘mouse’ en “eliminar”. Sigo pensando.