Tuesday, July 12, 2005

La Guerra de los Mundos: ¿aplauso o cachetada?

Dicen que si viene de Hollywood es basura. No los culpo, es difícil sacarse tantos 'American Pie' de la cabeza; pero las películas de Spielberg siempre fueron excepción. Ojo, excepción, no me atrevería a llamarlas del 'buen cine'. Aunque debo reconocerlo, con 'The War of the Worlds', digamos que estuve 'a cinco minutos'.

Con la promocionada y tan esperada película había que tomarse las cosas en serio. No bastó ceñirse a la obra que H. G. Wells escribió hace un siglo, era necesario aprender del poder sugestivo de la radio. Así, el renombrado director se apoderó del guión original-el último que queda-del programa con el que Orson Welles generó pánico en 1938.

Para leer el guión de Orson Welles: http://members.aol.com/jeff1070/script.html

Tentado bajo el mismo pecado, Steven Spielberg se aventuró a repetir lo que Byron Haskin hizo por primera vez en el ‘53, llevar el horror a la pantalla. Y con 350 millones de dólares de presupuesto, cualquiera cumple sus deseos.

Felizmente la película escapa al homérico arquetipo que ideó Will Smith ('the negro in black') con ‘Independence Day'. Para esto, John Friedman y David Koepp, los guionistas, serían los encargados de convertir lo absurdo en probable y en contadas ocasiones, en verosímil.

Pero los prejuicios iban a la cabeza. Muchos creyeron que Cruise convertiría la película en la versión alienígena de 'Mision Imposible'. Pero, ¿porqué no tenerle fe al pobre Tom? Si Spielberg sacó algo bueno de Di Caprio en 'Catch me if you can', Cruise es pan comido.


El secreto está en olvidarse de los héroes. El personaje de 'Ray Ferrier' (Cruise) es cotidiano: nada mejor que un pésimo padre. Es igual de vulnerable e insignificante que el resto de personajes, y como todos, lo único que puede hacer es correr.


En cuanto a la actuación, fuera de caras bonitas a los 40, Tom Cruise reafirma su lugar en Hollywood. Con 4 billones de dólares bajo el colchón, Cruise debió entender que la buena actuación es inversión rentable y como práctica sus 30 películas (entre actuación y producción) han sido suficiente.
Ni siquiera es necesario calificar a Dakota Fanning interpretando a 'Rachel' (un nombre demasiado popular en la pantalla) la hija menor de Ray. Sin duda, esta niña de once años ha convertido los gritos de terror en un arte envidiable.
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El personaje de ‘Robbie’, el hijo mayor de Ray, lo interpretó Justin Chatwin. Una ordinaria actuación para un tonto personaje que parecía tener sentido en alguno de los momentos cruciales de la cinta pero que muerto habría hecho un inmenso favor a Spielberg.
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Ahora bien, el ambiente creado sí es un éxito. El miedo se presenta en todas las manifestaciones que la naturaleza humana puede darle. Y es que la historia lo amerita, esta vez no se trata de bondadosos visitantes del espacio. Los 'E.T.' quedaron atrás, éstos no quieren regresar a casa, quieren quedarse con la nuestra.

Pero la trama se concentra en el hombre enfrentado al desastre. Por supuesto, los ‘lobos’ que describe Hobbes nunca faltaron. Uno se convierte en testigo de lo más ruin de la naturaleza humana.
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Fuego por doquier, gente corriendo y muchos gritos; Spielberg lo relacionó de inmediato e incluyó una incómoda, pero lógica, mención al terrorismo. Quién se iba a imaginar que el ataque viniera de otro planeta cuando la misma humanidad se destruye por sí sola.
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Los efectos visuales, los movimientos de cámara (acertados 'over shoulder') la fotografía, la textura del color y el sonido son magistrales. Organizados teatralmente para generar la sensación correcta en el momento justo, es un trabajo que merece reconocimiento para haber sido realizado en 72 días de rodaje. ‘Espero que Paris Hilton y The House of Wax no le quiten el Oscar'.

Sentado en la butaca del cine o frente al reproductor de vcd en su casa, el espectador acumula cada vez más preguntas en su cabeza; desde las meticulosamente sugeridas por el afamado director, hasta aquellas que deseara nunca haber planteado: ¿porqué la camioneta está intacta, si acaba de caer un avión al lado?
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No olvidemos tampoco cuando Spielberg-quizá influenciado por la producción de Cruise-se va por la tangente y nos hace pensar por varios segundos que estamos viendo 'Saving Private Ryan' o alguna otra épica película en la que EEUU despliega su apoteósica fuerza armada.
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Otras torpezas se presentan cada 11 minutos, pero tras la blasfemia que se avecina, son pecados veniales que se pasan de largo.
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Luego de la brillante idea de abordar una catástrofe universal desde la perspectiva de un solo individuo, de agotarnos-lo que agradecemos-de espectacular emoción y mezclar la correcta dosis de terror, suspenso, drama y ciencia-ficción; a Spielberg se le secó el cerebro. No hay otra explicación.
El esperanzador viaje de New Jersey a Boston se vuelve la más absurda salvación de la historia del cine. Pareciera que se hubieran perdido 10 minutos de la cinta-Steven, ¿buscaste bajo la cama?. El salto narrativo es increíble.
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En 'Catch Me If You Can', mezcló un buen argumento, una espectacularidad comercial adecuada y un típico-pero que nadie le perdonaría no haber colocado- final feliz. En 'The War of the Worlds' era obvio que la fórmula no se podía repetir. De qué vale engañar al público con los más sofisticados efectos especiales, si le das un final que ni el más idiota se tragaría.
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En fin, los últimos cinco minutos de la película-un incoherente, forzadísimo y nauseabundo desenlace- nos hacen recordar que 'errar es humano'. Quizá esa haya sido la intención del multimillonario director: sacarnos de nuestra soberbia humanidad y abrirnos los ojos ante la posibilidad de que existan, a lo largo y ancho del universo, razas superiores, más inteligentes y por supuesto-Spielberg lo reafirma- que sepan hacer mejores películas que nosotros. 'Ahora entiendo'.



Monday, June 27, 2005

La que cayó del cielo


El sol caía despiadado, gentuza por todos lados, el cholo se adelanta y ella queda atrás.

Su mirada se iza sobre las miles de cabezas y lo confirma: chusma y más chusma.

Ese día nadie se cruzaba en su camino, sólo el cholo, que de cuando en cuando apresuraba el paso- quería volver a Palacio a bañarse bien.

Entre tanto barullo, una ‘quien sabe quién’ (la periodista de diario La República, Fabiola Noriega) voló por los aires. El responsable: el agente ése, el cuerpón. El cholo cierra los ojos: “yo no vi nada, yo no vi nada”

Noriega vino a quejarse, pero: “no estoy dando declaraciones” y punto. Sin embargo, ‘ella’ venía atrás: Eliane sí da declaraciones. Le encanta.

Su deseo de hacer noticia y estar en las primeras planas sobrepasa los límites de la cordura. Recordemos cuando recibió la nacionalidad peruana. Exigió que la entrega de la carta de identidad se realice en medio de una lujosa ceremonia. Así, un simple, común y aburrido trámite burocrático causó más revuelo que Maju y el chismoso de su doctor.

Pero las palabras que Eliane pronunció esta vez fueron descomunales y, ahora con justificación, merecen una echada de ojo.

“¡Qué pena!”

A Eliane le aflige algo, ¿Qué pasará en su interior? Allí donde no podemos ver y quizá reine la soledad. Y es que cuando los estrógenos se van, se van.

Pero esto es tan sólo una falacia que valía la pena mencionar. La verdad, me importa un ‘Inti’ el climaterio de Eliane.

El significado real es más burdo. Con esta frase, Karp puntualizó que le importaba más la vida de la hormiga que hacía un segundo pisó con su chancleta, que los reclamos de Noriega. (Por cierto, llamen una ambulancia, la hormiga está grave)

“¿Qué vas a hacer?” “¿Vas a llorar?”

Sí, como los bebés cuando se hacen popó. Así de pobres e indefensos cree la ‘señora’ que estamos todos. A nadie se le puede permitir tal grosería. A un adolescente malcriado se le quita con una cachetada, a un marido borracho con un balde de agua fría, ¿a Eliane?

Karp siempre creyó ser la "gringa" inteligente, sabía, bella y radiante que por milagro Dios dejó caer del cielo-¿o la mandó en avión?-para conducir a los peruanos a la tierra prometida. ¿Se cayó? qué alguien la ‘recoja’ pues. Después se lava las manos.

“Llora pues, te va hacer bien”

Ya ni qué decir. Lloremos todos, ella es nuestra Primera 'Dama'.

Alguien por ahí (el mismo Gustavo Gorriti, director de diario La República) comentó que es un incidente feo, pero no grave. ¿Feo? feo es Toledo. Sin duda que la ocurrencia de Eliane es grave.

Las palabras de doña Karp retumbaron a los oídos del mundo. La poderosa AFP (AGENCE FRANCE-PRESSE) fue tan solo una de las gigantescas redes de información que se encargó de difundir a los cuatro vientos aquella barbaridad. Esta vez, figurar entre las prioridades informativas de los monopolios de la información internacional no es un orgullo para nadie. A esto se le suma la incomodidad generada en la prensa, el pueblo y bueno, a mi madre que no le hizo gracia.

Pero Eliane ya está en Palacio, quizá sumergida en espuma celestial-el cholo la debió invitar a compartir el baño. Pero dejémoslo ahí, no querrán seguir imaginando.

Y si ahora no encuentran razones para no llorar como lo sugirió Eliane, esto los puede animar: la ambulancia llegó a tiempo.


Para enterarse de la noticia: http://www.larepublica.com.pe/noticia_cs.jsp?pIdNoticia=43756&pId=5&pIdTipoNoticia=-

Thursday, June 23, 2005

‘Badman Inicia’

Con 134 millones de dólares en el bolsillo, sus viejos cómics sobre el escritorio y Christian Bale dentro de un caluroso traje oscuro, el director inglés Christopher Nolan se aventuró a despertar al único murciélago con mayordomo.

Después de la mítica número uno de Michael Keaton y Tim Burton, Batman Returns, Batman Forever y Batman & Robin caricaturizaron a nuestro murcielaguillo, haciéndolo cada vez más vacío, sin embargo, reconozco, más atractivo-Michelle Pfeiffer, Nicole Kidman, Uma Thurman, Alicia Silverstone, Chris O’Donnel- a los ojos.

Esta vez, Christopher Nolan prometió-aunque suene feo- volverlo hombre. Escarba en lo profundo del mítico héroe del Cómic y encuentra a un común y melodramático personaje. Bruno Díaz ahora tendría un subconsciente lleno de dudas y disputas morales. Como lo tienes tú, yo y Harry Potter.

El director (a quien aplaudo por Memento) intenta ir más allá del enmascarado y su nueva y desconcertante facultad de volar; quiere contar con profundidad una psicología particular, para lo cual hacía falta la impecable actuación del inglés Christian Bale. Pero siguió haciendo falta.

No puedo dejar de compararlo con lo que intentó Sam Raimi en Spiderman; donde no se discute que Peter Parker (Tobey Maguire) era un muchacho común y corriente, con los mismos e incluso más problemas que nosotros-bueno, con una afición por trepar paredes, pero quién le da importancia a eso.

En el Hombre Araña, Raimi utilizó su relación con Mary Jane (Kirsten Dunst) para establecer una analogía más que sencilla con el hombre frustrado de todos los días. “Te comprendo Peter”.

En Batman Inicia, Katie Holmes es un adorno que apenas tiene sentido. Con una actuación apropiada para una serie de adolescentes a-críticos, pero reprochable para cualquier otra cosa de este mundo, la joven demostró que tiene poco más que cara bonita, y aún así intentó ponerle el tono rosa a la historia. ¡Pero si en el mar hay muchos peces!

Michael Caine como el fiel Alfred y Morgan Freeman interpretando a Lucius Fox fueron sin duda un atino para Nolan. Sin embargo, Cillian Murphy aparece y nos recuerda que nada puede ser perfecto.

Interpretó al trastornado Dr. Crane-no el de la serie de la NBC; otro más loco-pero se quedó en las intenciones. Bueno sí, Murphy logró trasmitir algún tipo de desviación mental, pero dudo que haya sido el tipo de desviación que el director buscaba.

Liam Neeson es Liam Nelson, y aunque el papel de Henri Ducard no le queda perfecto, por tercera vez, es Liam Neeson.

Respecto a lo visual, no es la mejor Ciudad Gótica que haya visto, pero en general, la fotografía y algunos efectos especiales son bastantes plausibles. Pero vale la pena mencionar que Christian Bale hizo demasiado ejercicio para la película. Quizá nadie le dijo que no llevaría el traje ‘entallado’, sino uno con pectorales, bíceps y abdominales pre-fabricados. Vaya decepción para el pobre. Con lo caro que están los gimnasios hoy en día. El resultado fue un Batman que parecía batimóvil. Pero en cuestiones de estética, cada cual con sus gustos.

Obviando actitudes demasiado ‘armadas’ en su interpretación de Batman que pudieron ajustar perfecto con Robocop, y las miles de veces que Bale no se creía lo que decía, digamos que hizo lo que pudo. Y al parecer, a muchos les gustó. Yo simplemente lo disculpo… ¿lo disculpará Nolan?

Si lo tuviera que resumir, ‘Batman begins’ trata de cómo Díaz se animó a ponerse el disfraz y salir a balancearse por los edificios colgado de sus telarañas. Nolan, ¿Esta bien así, no?

Pero vamos, reconozco que el guión no cayó en lo mismo de siempre. Esta vez, el negro de la película no se murió. Aplausos y muchos más aplausos. ‘Eso es originalidad’.

Thursday, June 09, 2005

¡¡¡Gooooool!!!

¿De quién, de quién? pregunté en un instante de obvia estupidez. Pero la ingenuidad se esfumó con el segundo y los otros tres cambiaron de un solo porrazo mi percepción de tan vanagloriado deporte. Y es que el partido Perú-Colombia es una cachetada que dolió hasta al más apático.
Recuerdo que esa tarde estaba aburrido en mi sala cuando comenzó el juego. Mi padre arremetió contra todos y se instaló frente al televisor junto a mi hermano, colonizando así la que llamaría después la sede de la decepción. Ya que el aburrimiento del día lo merecía, fui a recostarme en mi cama y echar un ojo de vez en cuando al partido.

Un tal Luis Gabriel Rey remató un tiro libre y abrió la penosa cuenta a los 29 minutos. El volante de un equipo que no era el nuestro aumentó la marca a los 55; Juan Pablo Ángel, como algo que merece un hombre de tan sacro nombre, logró el tercero a los 58; el cuarto llegó a los 75 y Edixon Perea, al que deben gustarle los goles en serie, cerró de cabeza a los 78.

A simple vista, sin recurrir a la poca matemática que aprendí en el colegio, llegamos a los 3 míseros minutos de diferencia entre vergüenza y vergüenza. Tomando en cuenta las --- que mide la cancha de fútbol, 3 minutos es lo que demora ir de un lado al otro. Sin duda el único esfuerzo que tuvo que hacer Colombia fue trotar.

Ante 9 000 espectadores en el Estadio Metropolitano de Barranquilla y ante el resto de miles que perdimos el tiempo frente al televisor o la radio, el equipo peruano derramó sangre, tanta que pareciera haber teñido por si sola el uniforme de la selección.

A la mañana siguiente, los “Colombia aplastó 5-0 a Perú en Barranquilla” y “Colombia no tuvo la menor piedad” adornaron a modo de bandera la prensa colombiana. Radio Caracol, Antena 2 y El Universal fueron algunos de los orgullosos responsables de la sutileza. Pero no se podía esperar otra cosa, debemos esconder las cabezas cual avestruces.

Pero no hay peor ciego que el estúpido. Aún así, con un aplastón de cucaracha, algunos repiten, como si hubieran despojado de significado las palabras: “¡Si se puede!”. Pero ya ni siquiera los trillados ‘números’ a los que tanto recurren los comentaristas deportivos nos pueden hacer el milagrito.
Uruguay cerró la cortina del teatro con un empate que por lo menos nos dejó un sabor a nada.
Con una sensación extraña en el estómago, afirmo que el fútbol en el Perú no es más que una mediocridad pública, por lo menos hasta que preguntar de quién fue el gol deje de sonar a payasada.
Rbn's

Tuesday, June 07, 2005

Momentos Incómodos

Me llegó un mail de esos que suelo pasar por alto, de aquellos que apenas miro de reojo y elimino de inmediato. Este parecía responder al modelo acostumbrado: numerosos correos cargados como destinatario y un mediocre intento de título persuasivo al frente. Pero era uno que hablaba de Dios…esos que intentan evangelizar por Internet. No sé si usted se detiene a leerlos, yo paso de largo, aunque no dejo de inmovilizar el ‘mouse’ en “eliminar”, pensando en cliquear o no. 'Clic', ya está.

Supongo que muchos pasan por lo mismo; pensando, escuchando esas vocecillas interiores que te reclaman. Mmm…bueno, ‘Dios Dios’ no es. Pero podría ser que esté mal desechar un correo hecho por un simple mortal que no encontró mejor pasatiempo que escribir palabras que más que afirmar tu fe ponen en duda tu poca religiosidad. No lo sé en verdad.

Está igual de mal, creo, que no levantar las manos al rezar el padrenuestro. Tan igual que no persignarse al pasar frente a una Iglesia, aunque todos los que te acompañan lo hayan hecho.

Siendo así, debo hacer las cosas mal más que seguido. En lo personal, a veces me persigno, a veces no. Pero especialmente dejo de hacerlo cuando ellos lo hacen. Me explico: suelen ocurrir veces en que un buen grupo de gente cruza frente a una parroquia, todos en su mundo. Nunca falta quien voltea de improviso y levanta la mano a la frente y luego al pecho, en el acto dos o tres más hacen lo mismo, nerviosos ante su torpeza y esperando que el resto los imite. Varias veces he cedido, lo admito, pero me siento mejor evitando ser uno de ellos.

A veces me huele a signos de responsabilidad social más que religiosa. Cómo si persignarte te diera el visto bueno ante quienes realmente no importan.

Si no eliminara el mensaje de mi correo electrónico y lo reenviará me estamparía el ‘correcto’ en la frente quizá. La pregunta es cuánto vale para mí esa aprobación. Creo que Dios trata y va mucho más allá de simples simbolismos que utiliza la gente a diario para acusar y condenar al otro.

Me recuerda una película que vi este verano, muy mala por cierto. En ella el fanatismo religioso estaba de moda, y no enaltecer tu fe te hacía un completo “Loser”. Creo que cada uno tiene su forma de ver las cosas, y si uno está convencido por dentro de algo, no tiene porqué probarlo ante los demás; bueno, por lo menos no ante ellos. Es sólo entre El y yo.

Mientras escribía esto me llegó otro correo. Era el mismo de hace unos minutos. Aún tengo el ‘mouse’ en “eliminar”. Sigo pensando.